Recientemente vendí una de mis pinturas a una señora de Valladolid que me compró uno de mis retratos femeninos titulado «Rostro caribeño». Enseguida que lo recibió me escribió felicitándome y halagándome ya que consideraba que la obra al natural le había gustado mucho más que cuando la vio a través de fotografía. También me comunicó que su nieto de 8 años le había pedido el retrato para copiarlo y que había realizado una «versión libre» de mi obra. «El chico promete – continuaba-, y no creo que sea pasión de abuela. Es la primera vez que el niño me pide un cuadro para hacer una copia…»
Efectivamente, al poco recibí la fotografía de la «versión libre» de este muchachito de 8 años que me dejó sorprendido po
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