Guillermo Martí Ceballos

                             artista pintor      painter

 

 

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¿QUÉ PASA CON EL ARTE?

Asistimos desde hace ya algunos años a un paulatino olvido del Arte. Este afán consumista y competitivo en el que nos vemos arrastrados lo ha relegado a un objeto innecesario o de especulación. Los estamentos públicos y los medios de comunicación, que tendrían que ser los responsables de promocionar y dar a conocer al gran público esta cualidad casi espiritual que posee el ser humano, hacen una muy precaria labor. Como mucho organizan y promueven algunas exposiciones de los artistas del pasado que ya están consagrados.
¿Qué pasa con aquellos artistas que no lo están? Intentan abrirse camino luchando desesperadamente contra el olvido en el que el Arte está sumido. Algunos, los más afortunados, exponen sus obras en Galerías, pero el alto precio que conlleva el montaje de una exposición, unido a la poca afluencia de visitantes hace de dicha empresa un negocio ruinoso.
Mi deseo sería concienciar a los estamentos responsables y medios de comunicación, que se ocupen de mostrar al gran público que una buena obra de Arte no es siempre prohibitiva en cuanto a su precio, que puede ser también alimento del espíritu, que no es un objeto más de consumo que se usa y se tira, que es única e irrepetible, que se puede gozar con ella e incluso amarla. Pero para amar algo hay que conocerlo, y en esto último, los estamentos culturales pueden hacer una gran labor, “alimentando” a la sociedad a través de los poderosos servicios mediáticos de que disponen. Las escuelas deberían instruir más profundamente a los más jóvenes mostrándoles “in situ” la belleza del Arte en los museos , para que cuando lleguen a la edad adulta, visitar un museo o una Galería de arte sea tan normal como visitar una boutique de moda.
Los críticos de los periódicos podrían escribir más sobre las diferentes exposiciones que se realizan, animando al público a visitarlas e incluso escribiendo críticas negativas de aquellas muestras que no sean de calidad. Si se escribiese la mitad sobre Arte que lo que se escribe por ejemplo sobre las noticias del corazón o sobre fútbol, todo sería muy diferente.
En cuanto a la radio existen afortunadamente algunas excepciones, ya que su diversidad de programas hace posible poder elegir en algunas emisoras temáticas más culturales.
Muy pocas excepciones encontramos por desgracia en la televisión. Este monstruo despiadado, que consigue hacer atractivo aquello que no lo es, que con gran habilidad ensalza e idolatra a personajes absolutamente mediocres e incluso rastreros, que propaga el mal gusto y la mala educación, debería hacer un acto de contrición y remediar en lo posible el daño causado. Este monstruo que tiene el poder de llegar tan fácilmente a la intimidad de cualquier hogar, debería realizar su labor de una manera diferente a cómo lo está haciendo hasta el momento, es decir, dando cabida a otras programaciones con más contenido sustancial que a las que nos tienen acostumbrados.
De continuar en esta carrera de consumo masificado, devorando compulsivamente cualquier producto por el simple hecho de estar bien promocionado, en la que cualquier rareza es considerada como arte y convertida en dinero gracias a la habilidad de algunos, nuestras posibilidades de reconocer lo verdadero están destinadas al fracaso. Por contrapartida, el buen Arte, y me refiero a cualquier vertiente del arte, ya sea la pintura, la música, las letras o el cine, quedarán estancados en el olvido y aplastados por la mediocridad.
Si nuestros gobiernos no invierten este proceso anticultural en el que estamos sometidos, el verdadero Arte, aquel que consigue llegar hasta lo más profundo de nuestro ser, aquel que nos hace diferentes de las otras especies del planeta, aquel que como decía Kandinsky “produce un sonido interior”, quedará irremisiblemente relegado al desconocimiento, a su extinción, o en el mejor de los casos al recuerdo nostálgico de unos pocos.

 


Guillermo Martí Ceballos
Febrero de 2004

Publicada en L’Eco de Sitges el 24 de Abril de 2004
Radiada en el programa de la CADENA COPE “Formas y Angulos” en 2004

 

 

¿QUÉ PASA CON LAS ARTES PLÁSTICAS?
 

Asistimos desde hace algunos años a un paulatino olvido por las artes plásticas (pintura, escultura, etc.). Artistas y galeristas están perplejos ante el fuerte descenso de ventas de los últimos años. Las causas que se comentan son la excesiva oferta de productos de consumo, la carestía de la vida debido a la entrada del euro, el miedo ante los últimos atentados terroristas a escala mundial, etc. Pero aun siendo indiscutible la influencia de estas causas, existen otras más profundas y que son la verdadera raíz del problema: la falta de apoyo por parte de los estamentos culturales y los medios de comunicación. Los primeros deberían, con el apoyo medíatico de los segundos, promocionar y dar a conocer al gran público esta cualidad casi espiritual que posee el ser humano. Que el visitante de una galería aprenda a descubrir una buena obra de Arte de la que no lo es. Hacerles saber que ésta no siempre es prohibitiva en cuanto a su precio, que no es un objeto más de consumo que se usa y se tira, que se puede gozar con ella e incluso amarla.
Pero para amar algo hay que conocerlo y deben ser dichos estamentos los que tienen la tarea de enseñarlo y promocionarlo. Las escuelas deberían instruir más profundamente a los más jóvenes mostrándoles “in situ” la belleza del Arte en los museos, para que cuando lleguen a adultos, visitar un museo o una galería de Arte sea tan normal como visitar una boutique de moda. Por su parte los medios de comunicación, en especial la TV pública, con su gran poder de llegar a todo el mundo, debería dar cabida a un nuevo tipo de programación en el que las Artes plásticas sean más protagonistas, animando a la gente a visitar las exposiciones que sean de calidad. Con ello todos saldríamos más beneficiados.
 


Artista pintor
G. Martí Ceballos

Publicada en la Vanguardia el 5 de Octubre de 2004

 

 

LA PELÍCULA QUE NO SE VERÁ EN SITGES

Me ha tocado la fibra la carta publicada por Carlos Atanes (19-XI-04) en esta misma sección. Su película ni siquiera ha sido mostrada en la sección promocional Audiovisual Catalá de Sitges.¡Qué lástima! Siempre la misma falta de oportunidades para los que empiezan.
No he visto la película, no sé si es buena o no, ni siquiera conozco a su creador, pero sólo el valor de embarcarse durante cuatro años en este arriesgado proyecto, que él mismo se financia, merece todo mi respeto.
Soy artista pintor y he sufrido en mi propia piel rechazos similares, así pues, comprendo tu estado de ánimo. Como tú bien dices, sólo pides que tu película pueda ser vista por el público, que ellos decidan. Pero parece ser que en este país sólo se promociona a los más grandes (perdón, a los más promocionados).
No me resta más que decirte qué sigas con tu lucha, que te promociones como mejor sepas pues, seamos realistas, hacen falta medios para subsistir. Pero trabaja para tí mismo con ilusión, como si tú fueses tu propio juez, siendo exigente contigo mismo. Consigue tu propia satisfacción personal con lo que haces, superándote día a día, y “tu éxito” estará asegurado. Lo demás está en manos del destino.

 


Artista pintor
G. Martí Ceballos

Diario 20 minutos
2004

 

¿ARTES PLÁSTICAS EN LA TELEVISIÓN?

Siempre he intentado comprender las razones por las cuales las artes plásticas en general son un tema ignorado y carecen del apoyo que se merecen por parte de las cadenas de televisión, tanto públicas como privadas.

Si partimos de la suposición de que el arte, siempre refiriéndome al arte de calidad, es una necesidad interior del ser humano, que ya desde la más remota antigüedad nuestros antepasados más ancestrales, ignorantes y casi primates, lo utilizaban como fuente de satisfacción visual e incluso con fines espirituales, ¿cómo es que en esta sociedad, avanzada y en teoría culturizada, el arte ha quedado relegado únicamente al deleite de unos cuantos? ¿Que ha pasado con esta cualidad innata que nos diferencia de las otras especies del planeta? ¿Esta falta de atención hacia el arte no será el resultado de una sociedad cada vez más materialista?

Varias son las causas de este olvido generalizado por parte de nuestra sociedad: una publicidad de consumo masificado que desvía la atención hacia productos que responden más al deseo de aparentar que a una verdadera necesidad; la continua aparición en el mercado de nuevos productos informáticos y de alta tecnológia (ordenadores, televisores de plasma, fotografía digital, etc), que acaparan el mercado restando poder adquisitivo hacia otros sectores como es el mercado del arte; las nuevas técnicas de reproducción digital de obras de arte a precios muy bajos; el gran incremento del coste de la vida y de la vivienda que nos ata de por vida a hipotecas, haciéndonos llevar una existencia económicamente dependiente, etc. Pero la causa más dañina de todas es, a mi entender, la ignorancia y el desconocimiento que sobre el arte tienen esta sociedad que nos ha tocado vivir; y es aquí donde podría entrar en juego la televisión, este monstruo mediático que con su poder de captación podría obrar el milagro de hacer llegar al gran público este maravilloso don que posee el ser humano: el don de la creación artística.

Si examinamos con atención la programación de algunos canales de televisión más selectivos, ya no menciono a los que sólo emiten televisión basura, encontramos algunos programas (pocos) dedicados a algunas vertientes artísticas, como el cine, el teatro , la música y la literatura; en algunos de entretenimiento tipo magazine se realizan entrevistas a actores o músicos y también a algunos personajes que carecen de cualquier tipo de interés, pero sorprendentemente casi nunca se realiza una entrevista a un artista plástico. No existe, que yo sepa, ningún programa dedicado a las artes plásticas, un espacio, aunque sea semanal, dedicado a hablar de arte, a conocer la vida de los grandes artistas de la historia de la pintura, que se haga un recorrido por las diferentes galerías de arte y un seguimiento de las exposiciones que se realizan en nuestro país, que entreviste a los artistas adentrándose en sus talleres y dé a conocer su manera de pensar y trabajar. Se podrían también montar exposiciones especialmente para la televisión, como si se tratase de un concurso, invitando a los artistas a participar, con premios para los finalistas y animando también al público a visitar e incluso a votar la obra que más les guste; pero todo esto lo dejo en manos de los creativos y realizadores de televisión, pues son ellos los profesionales que, asesorados por personas que conozcan el mundo de las artes plásticas, tienen que hacer llegar de manera atractiva al público cualquier iniciativa que se proponga; en definitiva, que den a conocer al público este arte casi desconocido.

Si la televisión es una “herramienta” ante todo visual ¿por qué no utilizarla en beneficio del arte más visual de todos? Los directivos de televisión podrían objetar que un programa sobre arte no tiene suficiente audiencia, que no vende y por tanto no es rentable. Sin embargo considero que una televisión pública, que pagamos con el dinero de todos, tiene la obligación moral y educativa de divulgar algo tan importante como son las artes plásticas, además estoy seguro de que con el tiempo podría tener una buena aceptación de público; si al ser humano se le enseña aprende y tiene entonces la posibilidad de amar y disfrutar de aquello que desconocía. En cualquier caso hay un gran sector de público que aceptaría de buen grado programas sobre artes plásticas, ¿acaso no se venden por millares los libros de arte en las librerías? ¿Y los fascículos sobre arte y técnicas para aprender a pintar? Es evidente que una buena promoción podría generar una afición mucho mayor que la que existe actualmente. Y ésta es una manera de potenciar la cultura y mejorar así la escala de valores.

Por poner un ejemplo de promoción, he observado que en los últimos años ha habido un auténtico “boom” con respecto a los programas de cocina y al “arte” culinario en general. En la mayoría de los canales existe algún programa de cocina; sus protagonistas se han vuelto personajes mediáticos y famosos que cada dos por tres son entrevistados o incorporados en las noticias de los magazines o incluso en los informativos. Lo mismo ocurre con la moda; que los modistos y sus modelos estén hasta en la sopa es la cosa más habitual actualmente. ¿Por qué tienen una buena audiencia estos programas? Pues muy fácil, se les hace una buena promoción en la televisión.

Admito que toda esta temática tenga su espacio, que existan programas de entretenimiento, que el deporte y el fútbol en especial con sus endiosados futbolistas, ocupe una amplia franja de la programación televisiva, incluso acepto que hayan programas del corazón en los que sus contertulios se despedacen unos a otros, por suerte podemos elegir lo que queremos ver; pero me parece vergonzoso que apenas existan opciones con un contenido más sustancioso y que no se dé cabida a otras alternativas como serían los programas sobre artes plásticas.

¡Cuanto podría hacer la televisión por el arte! Podría enseñar que una buena obra de arte puede ser gozada sin necesidad de comprarla, simplemente visitando las galerías de arte y los museos; podría dar a conocer a muchos buenos artistas que venden sus obras a precios razonables, y que, aunque parezca peyorativo, incluso algunas galerías de arte ofrecen cómodos plazos como si se tratase de un electrodoméstico; y como valor añadido, más materialista, siempre existe la posibilidad de que un día esta obra de arte se revalorice y sea una buena inversión. Pero lo más importante es que un buen programa de televisión podría enseñar que una buena obra de arte es mucho más que su valor material; una buena obra de arte es única e irrepetible; a través de ella se puede acceder a una parte más espiritual de ser humano; no se usa una vez y se tira, como la mayoría de los productos de consumo actuales, sino que puede ser transmitida de padres a hijos; no caduca ni envejece, sino que muestra a través de sus armonías el momento anímico y la sensibilidad de un artista de su tiempo; y lo más importante, la televisión podría enseñar que el arte nos hace disfrutar con intensidad como lo hace el cine, la literatura o la música.

No es mi intención, obviamente, que todo el peso de enseñar a amar el arte recaiga en la televisión. Es evidente que desde las escuelas se podría realizar una gran labor, potenciando de una manera atractiva la asignatura de arte. El niño, desde su más tierna infancia dibuja con mucho mayor entusiasmo que cuando es adulto, como si fuese una necesidad innata; cuando llega a adulto deja de hacerlo, seguramente porque ve a su alrededor que la gran mayoría de adultos no dibujan y que en la televisión, que él ve en exceso, poco se prodiga este arte.

Dirán que soy un soñador, que mi realidad no es la realidad de todos, que amo el arte y que pretendo que todos lo amen, quizás sea cierto, pero puedo asegurar que todos saldríamos cultural y anímicamente beneficiados, si este gran comunicador mediático que es la televisión pusiese en marcha alguna de estas sugerencias.


 

Artista pintor
G. Martí Ceballos

Diario 20 minutos
2004