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Isabel Gutiérrez: Arquitectura del sentimiento

"Fondo de casa III" Óleo sobre tabla 80x80 cm 2018

Isabel Gutiérrez/ “Fondo de casa III” /Óleo sobre tabla 80×80 cm 2018

Os recomiendo la visita a la exposición de Isabel Gutiérrez , amiga y colega pintora que inaugura hoy una nueva exposición en Madrid. Yo mismo he tenido el honor de escribir la presentación del catálogo que os paso a continuación.

 

Arquitectura del sentimiento

“El arte no reproduce lo visible. Lo hace visible”
Paul Klee (1879-1940)

Un gran privilegio para mi presentar la obra de Isabel Gutiérrez. Conociendo a fondo el trabajo de esta artista, con la cual, como pintor, me siento gratamente identificado, intentaré humildemente analizar en este breve texto sus cualidades, que son muchas, y su serie de trabajos que presenta en esta exposición.

La presente muestra es -en casi todas las obras que podemos contemplar- un canto a esa naturaleza tan querida de la casa de sus abuelos, en Canseco (León). Una naturaleza idílica pero al mismo tiempo rotunda, que le permite ese juego de colores y formas tan sugestivo. “Arquitectura del sentimiento”- título de la muestra – hace referencia a una de sus series de pinturas, en las que, a mi juicio, llega a su máxima deformación y abstracción. Se trata de un conjunto de pequeñas acuarelas, hábilmente estructuradas, bellas, frágiles y delicadas. Si bien están elaboradas con una precisión compositiva muy razonada- como toda su obra- desprenden una gran espontaneidad, debido, en parte, a esa pincelada inacabada, de contornos indefinidos, en el que el color no cubre toda la superficie sino que la propia tonalidad del papel texturado juega una importante función de correlación. Aguadas cargadas de sentimiento y al mismo tiempo expresivas, que nos pueden transportar en ocasiones a algunas acuarelas de Cézanne,  de Paul Klee o a la admirable serie de “Ventanas” de Robert Delaunay.

Este cubismo – bien patente en estas acuarelas- lo traslada a sus lienzos, a sus óleos, con mayor intensidad cromática, como es el caso de su serie “Fondo de calle”. Aquí sus contornos están más definidos y una serie de planos de colores -elegidos prescindiendo, la mayoría de veces, del color local- construyen de manera ingeniosa una representación figurativa. Como si jugase con un rompecabezas coloca los colores de manera que interaccionan en un contraste simultáneo de volúmenes y vibraciones. Contrastes que se reafirman entre las formas redondeadas de las montañas y árboles y las formas geométricas rectas de las edificaciones. Naturaleza y vestigio humano en una simbiosis cromática. Un bella melodía para la vista.

Vemos en todas estas obras los planos transparentes característicos del cubismo con la intención de manifestar, plásticamente, “distintas realidades”, distintos puntos de vista. Diría que es como si mirásemos los motivos a través de un prisma que descompone la imagen en diferentes planos. Lo hace así también en su serie “Vivir el momento”, en la que los caballos son los protagonistas. Curiosamente estos equinos, a los cuales se hace patente su veneración, están tratados de manera más realista, con un dibujo más académico, destacando sobre sus fondos más desdibujados y abstractos sin participar de esos planos superpuestos. Los representa tal cual son – eso sí, con los colores bien armonizados con el entorno-, pero como si quisiera separarlos de esos paisajes “irreales” para hacerlos más cercanos, más vitales.

Por último encontramos su serie “El perfil de las nubes”, en la que continúa con su técnica de “prismas”, pero en este caso en menor cantidad y con formas más simples. Contrasta de nuevo esas líneas rectas de contornos precisos, como podrían ser los tejados -o los diferentes “prismas”- con nubes esponjosas. Y estos cúmulos vaporosos acarician unas veces la suavidad de una colina nevada y otras la rotundidad de rocas agrestes y escarpadas. Como decía el gran Leonardo: “La simplicidad es la máxima sofisticación” y estas composiciones tan sobrias son buena muestra de ello.   

Isabel Gutiérrez, está inmersa en este mundo de naturaleza tan querida. Se nota este amor en sus lienzos. Ya sean edificaciones, montañas, árboles, nubes o animales de granja, son tratados con delicadeza y esmero, casi diría acariciándolos. Isabel pinta con el corazón -pero con el oficio bien aprendido de la madurez- y traslada a sus lienzos y papeles la realidad transformada, tamizada por una mirada y un talante de tranquilidad, de sosiego, pero al mismo tiempo con la energía del movimiento constante de la naturaleza. En estos tiempos de prisas, asfalto y banalidades es un alivio y un goce contemplar su obra.

G. Martí Ceballos
Artista pintor
Mayo de 2018

 

Galería Montsequi
“Arquitectura del sentimiento”
del 26 de junio al 14 de Julio
Inauguración a las 20:00h
c/Alonso Cano,42,
Madrid.

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