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Pintura abstracta y música

abstraccion

Guillermo Martí Ceballos/ Abstracción, 2017/Acrílico sobre cartulina, 50×65 cm

Hoy he vuelto a intentar poner colores sin pretender representar ningun motivo de la naturaleza, al igual que lo hace un músico con sus notas musicales. Abstraerse olvidándose de la descripción literal del cuadro nos libera hacia una “musicalidad” más profunda, pero solo una gran emotividad intuitiva puede colocar los colores como si se tratase de una bella melodía.

Podemos pues deducir que la pintura abstracta, la de calidad obviamente, tiene una ventaja sobre la figurativa:  no perderse en la literalidad, en la descripción del motivo, en esa realidad terrenal que nos aparta en cierta manera de la profundidad  puramente estética, de su armonías aísladas, del hecho pictórico. Bien mirado no debería ser así,  la pintura figurativa, es decir aquella en la que existe un objeto reconocible, también puede poseer todas estas virtudes pictóricas y armonías profundas; aunque exista un motivo percibido esta realidad, si es plasmada con colores y formas armónicas, debería llegar a nosotros con toda su belleza y profundidad; el problema para saber apreciar la “musicalidad” de la pintura figurativa por parte del aficionado, o incluso de artistas profesionales,  es saber separar la realidad subjetiva, es decir la descripción del motivo, de la “realidad” estética que en cierta manera es la que nos llega a nuestro interior, a nuestra sensibilidad , a nuestra alma. El espectador o el pintor aficionado se pierden en el motivo, que para ellos ha de tener una perfecta ejecución formal (bien dibujado, bien coloreado,…), que según el estilo de la obra ciertamente es un valor a tener en cuenta, pero esa perfección le hace olvidar el sentido último de su creación, su conjunto, su musicalidad, que en muchos casos se echa a perder por esta pretendida perfección. El gran Paul Gauguin nos lo expresa con claridad: “ Considero que el artista de poco talento cae siempre en los excesos de la pretendida ejecución (…). Una mayor agilidad de pincel no hace más que estorbar la obra creativa…”  (Ver “Música y pintura”)

Volviendo a la relación entre el trabajo de un músico y de un pintor siempre me ha intrigado esta similitud de “instrumentos” que utiliza uno y otro. El músico utiliza las notas de la escala músical, el pintor el círculo cromático; el músico aprieta la tecla del piano (o hace vibrar las cuerdas de la guitarra, o sopla la trompeta,..), el pintor utiliza el pincel, el óleo, el lienzo, la espátula, etc.; el músico combina las notas, los silencios, las pausas, el timbre, los contrapuntos, etc., el pintor los tonos, los valores, la intensidad, la saturación, etc., El músico compone la melodía, la armonía, la métrica, el ritmo, es decir, la estructura musical, el pintor crea los espacios, las formas, los trazos, la armonía de colores y formas, el ritmo, es decir la composición general del cuadro. Pero hay una cosa que los diferencia: el músico transmite estos impulsos a través de canal auditivo y su asimilación es temporal, se escucha y desaparece (a nivel sensorial), por el contrario el pintor transmite su arte a través del sentido de la vista y su creación queda retenida en un espacio intemporal, permanece visible en el tiempo sensorial. Además, según mi visión personal, el músico puede tener muchos estilos diferentes, al igual que el pintor, pero siempre es abstracto en su plasmación, no hay un “objeto” definido; el sonido no permite crear motivos reconocibles sino únicamente estilos reconocibles. A diferencia del pintor figurativo, el músico no concibe la música como una creación figurativa  sino como un todo armónico.  Se deduce entonces que cuando un pintor se aleja del objeto, del motivo reconocible y solo pinta formas y colores arbitrarios se acerca mucho más al músico. Sin embargo esto no ha de sobrevalorar a uno sobre el otro ya que el buen pintor figurativo también puede crear “música”, transmitir armonías, llegar al alma al margen de su motivo, solamente con sus colores y formas pero con una dificultad añadida, debe “cuidar” además este motivo con esmero, integrarlo y crear una sinergia con su creación más profunda. (ver cuadro Gauguin)

 

Joyousness (Arearea)

Paul Gauguin/ Joyousness (Arearea) Puede observarse en esta obra del gran maestro la sinergia entre el objeto representado, una escena Haitiana, y la composición del cuadro, de estilo primitivo y étnico que combina bellamente descripción, armonías y formas.

Wassily Kandinsky, en su obra ” De lo espiritual en el arte”, estudió a fondo esta relación entre los colores y la música, pero aun llegó más allá relacionando los colores con instrumentos musicales. Por ejemplo, el amarillo lo asociaba con un sonido agudo y penetrante, como una trompeta tocada con toda la fuerza; por el contrario el azul, más profundo e introvertido corresponde en su tonalidad más clara a la flauta, el azul medio al violoncello y el oscuro al contrabajo. Reflexionando sobre esto  me pregunto si cada color podría corresponder a una nota musical pero me temo es mucho más complejo. Cada color tiene una vibración particular- por ejemplo el rojo es energía, fuerza, pasión – pero en función de su forma, de su dimensión o de los colores que le rodean tendrá una musicalidad diferente, las posibilidades son infinitas. Esto nos puede servir como una guía, una manera de visualizar y relacionar color y música, pero obviamente es algo muy subjetivo que cada espectador podrá interpretar y visualizar a su manera. Kandinsky definió así en De lo espiritual en el arte su  pensamiento sobre esta teoría: “El color es un medio para ejercer una influencia directa sobre el alma. El color es el teclado. El alma es el piano con muchas cuerdas. El artista es la mano que por esta o aquella tecla, hace vibrar adecuadamente el alma humana”

Wassily Kandinsky/ Composition X, 1939

Wassily Kandinsky/ Composition X, 1939

 

Nunca he entendido esta polémica que existe entre la pintura figurativa y la pintura abstracta, cada una de ellas puede llegar a su objetivo por caminos diferentes: crear una obra enigmáticamente bella y “musical” que nos llegue a nuestro interior. La única condición es que la obra que resulta consiga hacerlo. ¿Y porqué un artista no podrá expresarse de ambas maneras?

G. Martí Ceballos/ Mujer cromática (1), 2017 /Acrílico sobre cartón, 50x20 cm

G. Martí Ceballos/ Mujer cromática (1), 2017 /Acrílico sobre cartón, 50×20 cm./ Sin duda se aprecia con claridad el motivo de la figura femenina pero sus ritmos y colores más propios de la imaginación que de la realidad hacen de esta obra un intento de combinar la figuración y la abstracción.
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1 Comments

  1. Juan Carlos

    Como siempre veo tanta hipocresía, demagogia, falsedad e intereses particulares en estas campañas electorales que me dejaré llevar por mi propia intuición.

    He disfrutado leyendo la publicación. El tono literario lleva un contenido visual expuesto con naturalidad. Tema interesante. Los trazos de un pincel que sabe a donde dirigirse junto a sonidos templados de melodías.

    El valor de lo abstracto y lo explícito sin confrontación ni dualidad.

    Enhorabona
    Jk

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