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Arte agradable o desagradable

 

Escultura de silicona de Mueck

Respondiendo al amigo tertuliano de este blog Adrian Bellesguard, veo que de hecho estamos de acuerdo en muchas cosas referidas al arte en general. Sin duda en mi anterior escrito en ningún momento he comparado a Manzoni con Mueck, ya que si uno es el realismo llevado a una escala de dimensiones descomunales, que efectivamente es lo que le da notoriedad, el otro se pierde a mi entender en devaneos conceptuales destinados a llamar la atención del público a base de realizar extravagancias en su mayoría desagradables. Ahora bien Adrian, evidentemente tenemos visiones diferentes respecto a lo que es desagradable o no y yo siempre me someto a la prueba definitiva: ¿Me colgaría o me instalaría cualquiera de las obras de estos «artistas» en mi propia casa? La respuesta es rotundamente NO. Pero me gustaría dejar claro que evidentemente no todas las obras de arte tienen que ser «agradables» ya que podríamos caer en la cursilería o en dar demasiada importancia a la belleza del motivo, es decir a su descripción, y no es eso lo que yo quiero dar a entender por agradable. Por poner un ejemplo Ernst Ludwig Kirchner (del que ya he comentado aquí) expresionista alemán del grupo Die Brücke, es un exponente claro de ese arte «no bello», degenerado lo llamaron los nazis, de colores contrastados y violentos, de líneas rotundas y agresivas, de motivos y descripciones en muchos casos que hieren la sensibilidad de las personas, pero poseen éstas obras aquella belleza de la estética, del arte más puro, del equilibrio de las formas y los colores, del ritmo, de la creación imaginativa que las hace, aun siendo desagradables en su descripción, agradables en su contenido plástico. Y para mi en esto consiste lo agradable de una obra, no en su descripción ni en su literatura sino en su belleza formal y estética, y esta es la razón por la que no encuentro agradables sino «desagradables» a estos «artistas» de los que hablamos aquí. Analicemos un momento a Mueck, ¿Cual es el mérito de su obra? ¿Qué la hace tan llamativa y sorprendente? Sin duda alguna su gran logro radica en su invento de representar la figura humana de forma hiperrealista y en tres dimensiones (nadie lo había hecho que yo sepa), en segundo lugar su gran tamaño, su «dimensión fallesca» como muy bien tú mismo dices, y en tercer lugar el virtuosismo que ciertamente posee, pero dejando de lado estos «hallazgos» y teniendo en cuenta los grandes medios de infraestructura que él dispone para realizar estas obras ¿Qué le queda de contenido, de estética plástica y de creatividad a su obra? Se limita a transcribir al pie de la letra un realismo ya existente, una imagen anecdótica, eso sí expresiva por su crudeza pero falta de ideas plásticas y estéticas. En cuanto a Manzoni, creo que el hecho de que cultivase «una estética propia» no es argumento suficiente para convertirlo en un buen artista; difiero totalmente en que «Todo lo que escupe el artista es arte» si eso que «escupe» es mierda o cualquiera otra de las ocurrencias que realizó, que a mi juicio carecen de todas las cualidades que requiere una buena obra de arte.
 

Piero Manzoni

Con respecto al neorrealismo de Freud o al neoexpresionismo de Markus Lüpertz o Miguel Barceló a mi parecer nada tienen que ver con los «artistas» mencionados más arriba. Los tres poseen estas cualidades estéticas y creativas, y muy importante que no había mencionado anteriormente, en las que el buen gusto está siempre presente. Habrá en ellos más o menos aciertos, como todo el mundo, pero a buen seguro sus obras tienen ese algo íntimo, sugerente, imaginativo, bello o no bello pero no desagradable y que nos llega a nuestra alma sin recurrir a la ocurrencia extravagante.
 

Lucien Freud

Markus Lüpertz

Miquel Barceló

 
En cuanto a tu última reflexión quizás sea cierta que la crítica negativa sea siempre algo envidiosa, es una cualidad inherente al ser humano, pero si Barceló (ni ningún otro artista) no critica a Mueck ni a Hirst, o en general no existen críticas negativas de arte por parte de los críticos de hoy en día, es algo que ni yo mismo entiendo. Los críticos de arte, los historiadores del arte y los verdaderos entendidos en estas materia, deberían opinar sin tapujos como lo hacen en otras vertientes artísticas (cine, teatro, música,etc,.), pero parece ser que en las artes plásticas nadie se atreve en ningún medio de comunicación a decir lo que piensa, todo son masajes y elogios en muchos casos infundados. Obviamente, estos artistas que mencionas, Barceló, Mueck y Hirst comparten el mercado y no quieren buscarse problemas. Curioso comportamiento si lo comparamos con los artistas y los críticos del pasado (especialmente en los finales del XIX y principios del siglo XX) que no tenían pelos en la lengua para criticarse y elogiarse entre ellos casi siempre con un profundo conocimiento de lo que argumentaban.
 
Sin duda entre los muchos de los que tanto «chillan» (o chillamos) contra todo este arte conceptual y extravagante y que no hemos alcanzado el gran mercado habrá muchos malos artistas, pero supongo que aunque uno sea un mal artista, o ni siquiera sea artista, tiene todo el derecho a opinar sobre lo que considera una farsa que está en el pensamiento de una gran mayoría y en boca de muy pocos.
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