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El arte de la provocación: Damien Hirts

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Damien Hirts con una de sus creaciones.

En una entrevista publicada en la revista ‘Radio Times’, el pintor inglés David Hockney ha desatado una intensa polémica en el panorama artístico británico al lanzar un duro ataque contra el artista Damien Hirst, al que le critica por utilizar asistentes y no realizar él mismo sus obras.
 

DAVID HOCKNEY. Autorretrato, 1955 oil on plywood, 24x18 in

DAVID HOCKNEY.
Autorretrato, 1955
oil on plywood, 24×18 in

Como siempre la fama conlleva más fama, porque ya sea una crítica constructiva o destructiva, mientras se hable sobre el artista en cuestión este permanecerá en el candelero, que al fin y al cabo es lo que pretende el arte de la provocación y el artista provocador.
 
David Hockney es un gran artista, no cabe duda, y uno de los más influyentes del siglo XX, admirador de Bacon y uno de los principales artistas del movimiento Pop inglés. Su alejamiento inicial de la abstracción en pro de una figuración muy particular, un tanto expresionista, lo distancia de las tendencias más vanguardistas y del conceptualismo actual. No es de extrañar pues su postulado y posicionamiento respecto a la tendencia actual de las escuelas cuando afirma: «Yo solía insistir en la escuela de arte que puedes enseñar las técnicas, pero no puedes enseñar la poesía. Pero ahora intentan enseñar la poseía y no la técnica».
 
 

David Hockney pintando una de sus obras

 
Estoy absolutamente de acuerdo con esta afirmación, sin embargo difiero en cuanto critica que la obra debe ser realizada enteramente por el propio artista. A mi juicio lo más importante de una obra de arte es el resultado, no el proceso como afirman los conceptuales, con lo cual los medios empleados para realizarla carecen de importancia. Lo primordial es que la obra sea estética y que transmita una vibración en el interior del espectador, una emoción armónica en su colorido y forma, una melodía que tanto pueda ser bella como expresar cualquier otro sentimiento. Artistas como Miguel Ángel, Rubens o Delaunay se habían servido de ayudantes para realizar vastas obras que requerían de colaboradores, obras que de otra forma no existirían. Lo importante, además de la estética que menciono más arriba, es que el artista dirija y sea el creador de la obra, al igual que un director de orquesta sin el cual los músicos no podrían tocar la pieza armónicamente o un director de cine que dirige a sus actores y cámaras para la consecución de su obra final. Sin embargo sí creo rotundamente que las obras plásticas de formatos pequeños o medios las debe realizar el propio artista.
 
El caso de Damien Hirts que tanto critica Hockney, es diferente. Este polémico artista que tiene como sistema escandalizar al público con sus animales disecados en formol y sus calaveras humanas decoradas con brillantes, afirma respecto a sus obras de círculos de colores que «Cuando vendo una, uso el dinero para pagar a gente que haga más. Ellos lo hacen mejor que yo. Yo me aburro, me vuelvo impaciente». Aquí creo que ya no cabe la creación ni la emoción que requiere una obra de arte que se precie, ya que nos da a entender que se desentiende con «su aburrimiento» de esta emoción, tan importante durante el proceso de creación para que el resultado nos pueda emocionar. El artista debe emocionarse y plasmar estas sensaciones.
 
Damien Hirts y su calavera de brillantes.

Damien Hirts y su calavera de brillantes.

En muchas de las obras de Hirts es obvio que se requiere la «colaboración». Sobre su «estética» una imagen vale más que mil palabras, pero quizás una excepción está en la monumental The Virgin Mother …. vosotros mismos.
 
Podéis leer el artículo en «El Mundo.es»
 
Damien Hirst-for-the-love-of-god[5]

For the Love of God

 

LSD by Damien Hirst

 

The Virgin Mother

 
 
 
 
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3 Comments

  1. Pèsol

    Hola, pensaba que el debate sobre si algo es arte o no ya estaba superado. Desde aquella declaración de intenciones de Duchamp y su Fontaine. Estos días hemos oido muchas de las cosas que decía Tapies, al que siempre he admirado. Él decía que el arte no se ha de entender sino que se ha de sentir. Es eso que explicas de la vivencia estética que nos produce una obra de arte. Respecto a si el autor ha de hacer toda la obra nos lleva a pensar sólo en obras materiales y ¿que pasa con las digitales?. Internet nos abrió, hace tiempo, un espacio de autoria compartida.
    Bueno Ceballos, felicidades por tu blog, me hago ahora mismo, con tu permiso, seguidor acérrimo.
    Un abrazo

  2. Lily

    Interesante reflexión, sobre todo en lo referente a distinguir entre lo que eran los talleres de los clásicos como el maestro Rubens al proceso para la venta y difusión de Hirst.

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