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Entre lo hiperrealista y lo conceptual: expresionismo y fauvismo

Incluyo este post tras leer uno de los bien argumentados y exce-lentes artículos de Avelina Lésper, Nuevos Grandes Maestros . Ella escribe con sagaz y sutil crítica, exponiendo con claridad el esnobismo, la estupidez y los graves ultrajes que el arte está sufriendo.
Con respecto a su presente artículo, Nue-vos Grandes Maestros, también estoy de acuerdo con ella en que hoy en día los «grandes maestros» son aquellos que los curadores («caraduras» yo los llamo a muchos de ellos) utilizan como trampolín para su farsante marketing. Sin embargo me gustaría añadir alguna reflexión u opinión a su escrito obviamente bajo mi particular visión.
 

Efectivamente los artistas que nos muestra en su artículo (con imágenes incluidas) son artistas con oficio, buenos profesionales e imaginativos algunos, muy loables todos en sus objetivos esti-lísticos, pero noto a faltar entre ellos (quizás aquí difiero con Avelina) pintores menos figurativos, no tan simbolistas, ni tan realistas o diría más bien no tan narrativos. Echo a faltar en esta muestra artistas que utilicen el color y el trazo de forma más arbitraria (no digo descontrolada), en los que el color local y la forma puedan ser alterados en beneficio de la obra plástica, al estilo de los fauvistas franceses (Matisse, Derain, Gauguin) o de los expresionistas alemanes y rusos (Kirchner, Jawlensky) a los que yo tanto admiro, obras quizás no tan profundas en ideas o conceptos, pero si más luminosas, más alegres, más decorativas o podría decir también más triviales en su temática pero profundas en su forma.
 
Es una tónica común que estoy notando desde hace mucho tiempo que el éxito de los artistas actuales está repartido o entre los “conceptualistas /esnobistas /transgresores” que yo llamo y que Avelina tan bien critica en su blog, o, ahora también se llevan los triunfos, los hiperrealistas que “pintan muy bien”, con un gran perfeccionamiento técnico pero que , a mi juicio, carecen en general de absoluta imaginación, siendo su temática en muchos casos poco agradable o incluso desagradable y que normalmente no son en absoluto visualmente estéticos. Más arriba os muestro dos ejemplos: el primero, una escultura de Ron Mueck, contiene un gran oficio y sin duda en su tamaño monumental sorprende al espectador, el segundo, «obra» de Piero Manzoni no consigue más que ofender, pero ambos casos resultan francamente desagradables y son dos ejemplos muy claros que reflejan que el hiperrealismo y el conceptualismo están en lo más alto de los éxitos vanguardistas del arte actual.

 Como consecuencia de todo esto la pintura que está a medio camino entre ambas tendencias, es decir  el realismo (o  hiperrealismo) y la abstracción (o el arte conceptual) ha quedado relegada al olvido y desplazada por la moda actual que estos “entendidos y curadores” manipulan a su antojo. ¿En que lugar ha quedado aquella pintura que extrae de la naturaleza y de la realidad “un elemento nuevo” ? – como nos aleccionaba el gran Gauguin-,  o aquella que partiendo de la naturaleza «abandona» el modelo (en palabras de Matisse) para  dejarse llevar por la imaginación y el particular sentido de la armonía del artista. No quiero con ello encasillar al arte en compartimentos limitados al hablar de tendencias ni impedir su experimentación; el arte es a mi juicio ilimitado ya que cada artista tiene su propia “caligrafía”, pero no se puede, con esta desfachatez y charlatanería tan en boga hoy en día, pretender inventar y descubrir la piedra filosofal con cada artista emergente que realiza la excentricidad más rompedora. El arte, la pintura concretamente, es un proceso lento en el que cada artista experimenta sobre los descubrimientos anteriores pudiéndo en algunos casos extraer su propia conclusión y su propia caligrafía y avanzar así hacia un nuevo descubrimiento, pero antes de lanzar al mercado este «nuevo descubrimiento» se debería estar bien seguro que merece la pena mostrarlo al público; sino es así más vale mostrar un trabajo bien hecho y personal aunque no rompa los moldes y los estereotipos que se exige actualmente.

 
Para terminar quisiera incidir sobre un término muy utilizado cuando se escribe sobre arte y sobre los artistas que me sorprende por su reiteración y por su errónea utilización. Siempre se habla de “jóvenes artistas”, “jóvenes pintores”, “jóvenes talentos”, “pintura joven”, «muestra de pintura joven», como si los que tenemos más edad quedásemos marginados de la posibilidad de innovar, de crear algo novedoso o de ser tan inventores como cualquier otro artista joven ¿Acaso la experiencia de los años de oficio no es un factor añadido para realizar una obra más sólida, creativa e innovadora? Quiero recordar que la mayoría de los pintores ilustres realizaron sus mejores obras en la edad madura (Velázquez, Cézanne, Gauguin, Van Gogh, Matisse,…). Concluyendo, me permito expresar libremente y con tristeza que la pintura que está a medio camino entre el hiperrealismo y lo conceptual, podríamos decir el impresionismo, el fauvismo, el expresionismo o el cubismo junto con la veteranía que dan los años no están de moda dentro de los circuitos artísticos actuales que mueven los hilos del arte.

Os paso algunas muestras de GRANDES MAESTROS que obviamente sí tienen un merecido e importante lugar en la historia del arte, pero parece ser que su pintura, ya es agua pasada y no está de moda entre la elite vanguardista, ya no se pueden realizar nuevas interpretaciones de estas tendencias. Sinceramente, viendo y admirando estas pinturas no me siento pasado de moda, sin ninguna duda a la pintura de calidad no le importan las modas.

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9 Comments

  1. Oriol

    Nada más cierto que lo que comenta Martí Ceballos en su blog. Y ello es extensivo a la escritura y, por extensión a casi todo el Arte, incluida la música. No es baladí esta tendencia en un momento histórico donde el mal gusto, la prisa y el neoliberalismo de personajes de tres al cuarto son los que mueven, y parece que a algunos tontos les conmueve, los hilos del Mundo. Apasionante será esta lucha entre lo aséptico de este momento y la fuerza creadora y eterna de la estética, el buen gusto y el oficio.

  2. Anxova

    Muy, muy de acuerdo. A mí no suele gustarme la pintura hiperrealista, fotográfica. Está clara su exactitud, pero le falta calor, una buena ilustración hecha con aerógrafo para una revista de divulgación científica es totalmente indistinguible de este tipo de pintura. Además, me parece muy acertada tu observación respecto a lo narrativo de esta pintura. Es pintura que sigue utilizando el recurso del "contenido", tan caro a los conceptuales. Por este discurso, fácilmente transmisible vía texto, un comisario de arte conceptual no tendrá problema alguno en pasar a comisariar una muestra hiperrealista. También creo que es un error el aplicar la etiqueta "joven" cual bálsamo de fierabrás. La juventud no es garantía -más bien la lógica lleva a pensar lo contrario- de excelencia artística.
    Yo, además, introduciría otro tema: el uso universal de la fotografía como primer paso. Creo que es un gran error confiar la composición a la cámara fotográfica, por no hablar de la limitación grosera que impone la foto al encuadre y la perspectiva, al color y al mismo contraste.

    Un pintor frente a un modelo real, tridimensional, usa infinitos encuadres, que finalmente sintetiza en una composición unitaria, pero que conserva la amplitud de perspectivas que él ha visto. La foto sólo tiene un encuadre. El número de matices que tiene una foto es limitadísimo, y siempre mucho más contrastado y con menor rango dinámico en cuanto a los tonos que la realidad. Las pinturas hiperrealistas tienen menos colorido, menos riqueza de tonos, una composición estática, con un resultado siempre teatral, poco natural. Y por último, los pintores hiperrealistas, que usan fotos proyectadas, generalmente, suelen conferir a toda la superficie del cuadro LA MISMA TEXTURA, sin modular sus pinceladas según el material que pintan, tal y como hace un pintor que trabaja del natural. Se pierden muchas cosas propias de la pintura, en cuanto a técnica y en cuanto a expresividad, en la pintura hiperrealista/fotorrealista.

    La mediocridad de la pintura hiperrealista actual en general proviene de creer ciegamente que usar la técnica X (hiperrealismo fotográfico en este caso) garantiza resultados propios de un genio. Y claro, no es así, es necesario un talento que esté muy por encima de las servidumbres técnicas o narrativas. Salles, o algunos de los hiperrealistas norteamericanos de los 60 y 70, usando fotos, consiguen resultados plenamente artísticos. ¡Porque había talento!

    A mí me gusta mucho la pintura que responde a un imperativo interior. Antonio López, realista (no fotorrealista ni hiperrealista) es muy bueno, pero no sus epígonos. Alma-Tadema le da cien vueltas a Bouguereau dendro de los académicos. Freud, Kitaj y otros de la Escuela de Londres, Ben Shahn, Alice Neel, Max Beckmann… son pintores de gigantesco talento que no han abrazado el hiperrealismo pero sí la figuración. Muchos de ellos podemos encontrarlos en el maravilloso Museo Thyssen de Madrid.

    A colación de esto te invito a leer un análisis mío titulado "Realismos: juntos pero no revueltos"

  3. Beti Alonso

    Pienso como vos, y sufro como vos… todos los obstáculos que se presentan cuando uno lo único que quiere es ser auténtico y pintar lo que tiene que pintar haciendo caso omiso a los dictámenes de la "moda". Pero creo que también compartimos el orgullo de poder seguir "siendo" ,porque sabemos que no es poca cosa

  4. lo Xavi

    Quizás no es el artista el que yerra o hace farsa si no el observador del arte, cuya incultura y ausencia de educación artística lo invalida para la comprensión, la crítica y el aprecio artístico.
    Hoy vale lo fácil porque hay que vender.
    La sociedad actual niega el aprendizaje y ello es visible hasta en las escuelas. Los que pasamos de los 50 aún podemos recordar la obligatoriedad del estudio y práctica del dibujo lineal, del dibujo artístico y de la historia del Arte. Ello nos marcó un mínimo cultural y una sensibilidad que en la edad senior nos permite valorar el Arte en menos o mayor dimensión.
    Como siempre, el problema está en la base, nunca en la cima.

  5. Ceballos

    Gracias a todos por vuestros comentarios, veo que no estamos solos.

    Mi respuesta a Anchova:

    Ante todo gracias por tu extenso e interesante comentario en mi blog. Como siempre de estas conversaciones te enriquecen las ideas y ayudan a clarificarlas mejor.
    En cuanto a tu artículo "Realismos: juntos pero no revueltos" me ha parecido buenísima la disección y el análisis que haces del Hiperrealismo. De hecho me has quitado el artículo que es un tema que tenía pendiente pero yo no hubiese sido capaz de analizar este tema con tanta veracidad y detalle. El término "foto-realismo" podría ser un nuevo "ismo" del cual tú serías el inventor.

    El caso es que yo cometí el error de presentarme hace 2 años a este Concurso de Pintura Figurativa y, como tú, me alegré y pensé que por fin alguien le dedicaba la atención a la pintura figurativa que merecía, pero obviamente ni siquiera me seleccionaron la obra. Cuando vi los ganadores y toda la obra que había sido seleccionada me dije: se han equivocado de título, esto no es un concurso de pintura figurativa es un concurso de pintura Hiperrealista. Muy gentilmente me enviaron el catálogo que lo guardo como una curiosidad de imágenes de virtuosos y pacientes copiones de fotos y de ideas algunas espeluznantes dignas de estar en el museo de cera más que en una exposición de pinturas (como tú también dices siempre hay excepciones).

    ¡Ah! Antonio López, que gran diferencia. Aunque se aleja mucho de mis propósitos lo admiro. Que no lo metan en el mismo saco de plagistas. Lo que hace este ARTISTA es realismo, pero realismo del bueno, lleno de vibraciones y matices extraídos de la naturaleza transformándolos en ricas armonías cromáticas, sutiles pero que hacen que su obra nos llegue hasta dentro.

    Solo hay una cosa de tu artículo que a mi juicio me gustaría matizar. Estos copiones de fotos que componen de foto solamente sí que son criticables, pero aprovechar los elementos de la fotografía y – como decía Matisse- "abandonar el modelo" (en este caso la foto) para realizar tu propia creación a partir de ella, transformándola y descomponiéndola casi en su totalidad, eso sí que me parece lícito. Sería como intentar de un dibujo en dos dimensiones hacer la obra final dándole la riqueza del colorido, cosa que han hecho todos los grandes artistas. Lo que no se puede hacer es fusilar una imagen fotográfica, esto no es arte sino simplemente artesanía de la paciencia.

    Espero seguir reflexionando contigo.

    Un saludo desde Barcelona.

  6. Surya Baudet

    Las dos primeras imágenes de este artículo, ilustrando el propósito, son representaciones de lo enfermizo que es la sociedad actual. Tales obras no podrían suscitar el menor interés en seres humanos conscientes y sanos.
    Surya

  7. Anxova

    Hola, Guillermo, había visto tu comentario pero en mi blog porque tengo activado el aviso por e-mail cuando me escriben, no te había leído aquí. Pero dices lo mismo aquí te copio mi contestación allá:

    "Sí, sí, en eso también estoy de acuerdo contigo. Cuando hay talento la foto es lo de menos, hay ejemplos para dar y tomar de gente que se ha inspirado en una foto para hacer maravillas. Yo te ponía incluso a Salles, un pintor que se basa en fotos, pero que hace pintura plena, y vaya maravilla. Tuve la suerte de ver cuadros de él en el Thyssen de Madrid.

    El problema no es en sí usar fotos, sino sustituir lo que es trabajo pictórico, intelectual, por lo que la foto nos pone delante de forma facilona. Ahí es cuando la foto empobrece la pintura, cuando la pintura se vuelve vaga, servil y poco imaginativa."

    Un saludo a todos, da gusto leer este blog.

  8. José Mª Arévalo

    Me ha parecido muy interesante tu artículo, Ceballos, estoy de acuerdo en casi todo, como con los comentarios de Anxo Varela. Especialmente en tu crítica al realismo fotográfico, que está acaparando todos los premios últimamente. Y en la importancia del realismo creativo, como el de Antonio López, al que acabo de dedicar otro artículo con motivo de su investidura como doctor Honoris Causa por la Universidad de Navarra, que me ha parecido un gran acierto, en http://blogs.periodistadigital.com/tresforamontanos.php?s=Antonio+L%F3pez%2C+Honoris&x=8&y=6&sentence=sentence

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