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Vincent Van Gogh: cartas a Théo

Si alguna figura la podemos analizar como ejemplo tópico del artista apasionado, trágico y visionario, esta es sin duda la figura de Vincent Van Gogh.

Su existencia fue breve, 38 años, fugaz como el relámpago, al igual que toda su vasta obra que apenas fue realizada en tan solo diez años. De su trágica vida sobre la que ya se ha escrito mucho y diverso voy a intentar resumir los acontecimientos, a mi juicio, más relevantes de su vida.
 
Vincent Van Gogh nació el 30 de Marzo de 1853 siendo el mayor de seis hermanos. Cuatro años más tarde nacerá su hermano Théo (1857). Su padre, de profesión pastor evangelista lo pone a trabajar, por mediación de su tío, en la casa Goupil para iniciarse en el comercio de cuadros al que se incorpora su hermano Théo algo más tarde. Es trasladado a la sucursal de Londres donde experimentará la primera sensación de soledad y el primer amor frustrado. Su trabajo no resulta como era de desear, ya que esta profesión le anula produciéndole crisis de angustia y misticismo.
 
Decididamente, después de varios traslados, se da cuenta de que no es el camino que reclama su carácter, pero se siente atraído por la religión y trabaja como ayudante de maestro en varias escuelas anglicanas y seguidamente como ayudante del predicador, pero es despedido y vuelve a la casa paterna. A pesar de todo comunica a su familia la decisión de hacerse pastor, se instala en Borinage, una aldea minera de vida extremadamente dura y pobre haciendo de misionero evangelista, pero fracasa nuevamente.
 
Se lanza con renovado brío a la pintura por mediación de Jules Breton un pintor que conocía de su etapa en la casa Goupil. También su primo, el pintor Anton Mauve le alienta hacia la pintura por creer que tiene un talento innato. Sin embargo su carácter huraño provoca la ruptura con Mauve, y también es rechazado por su prima Kee, un nuevo amor frustrado, que se niega incluso a verlo. La relación con su padre también empeora, y en uno de sus vagabundeos conoce a una joven de vida incierta y bohemia con la que tiene una nueva relación que irá directa al fracaso.
 




 

Sin embargo, esta ruptura hace que se dedique apasionadamente y con frenesí a la pintura. Es en esta época que pinta sus salvajes paisajes de Drenthe, y también es en este periodo que su mente empieza a sufrir visiones terroríficas que lo van distanciando de la gente, de la familia, amigos e incluso de los lugareños del pueblo y de los campesinos a los cuales pinta con apasionamiento, hasta el punto que el cura de Nuenen prohibe a sus feligreses posar para el pintor. Sus problemas económicos siguen siendo desalentadores, pero afortunadamente su hermano Théo, haciendo grandes esfuerzos, seguirá aportándole ahora y en lo sucesivo, pequeños envíos de dinero para su precaria subsistencia.
 

 

 

 

Cansado de la naturaleza fría de Holanda decide trasladarse hacia el sur, Anvers y París, donde aprende la técnica de los impresionistas y entabla amistad con Lautrec, Emile Bernard, Pissarro y sobre todo con Gauguin. Después de su etapa parisina se traslada a Arles en 1888 con la intención de formar una escuela de pintores en el sur, buscando la luz, el contacto con el mediterráneo y ese sol ardiente que tan apasionadamente reflejará en sus telas. Es entonces cuando comienza esta periódica y fructífera correspondencia con su hermano Théo de la que surgirán las famosas cartas que se consideran una de las manifestaciones artístico literarias más importantes de la pintura moderna.

 
Embriagado por esta luz abrasadora y absorbente llama a su amigo Gauguin para que experimente junto a él la claridad del sur. La convivencia entra ambos artistas apenas dura tres meses, los achaques y las crisis de Vincent van en aumento. En una de estas discusiones con su amigo le arroja un vaso y sale huyendo de la casa; a su vuelta, con una navaja se corta la oreja, la envuelve cuidadosamente y se la da a un vecino. Sobre este suceso, existe la versión del propio Gauguin, (Escritos de un salvaje, Paul Gauguin) que la corrobora e incluso habla de una agresión posterior. Estos sucesos, como eran de prever, provocan la marcha de Paul Gauguin. Es recluido entonces en una casa de salud, donde entre crisis y alucinaciones pinta sus apasionados lienzos en los que las pinceladas parecen querer expresar los devaneos de su mente. A partir de 1889 y hasta su muerte su vida discurre dentro de las paredes de las casas de salud y entre la ansiedad y los estados de calma.
 
 
4 van gogh Agostina Segatori en el cafe
Parece, sin embargo que las noticias sobre su obra son alentadoras. Su hermano le escribe anunciándole la venta de un cuadro (el primero y único vendido en vida del artista) y el crítico del Mercure de France, Albert Aurier, elogia su pintura a la que por primera vez alguien le presta atención. Pero su estado de salud no mejora y pide a su hermano que lo lleve al norte, a Anvers, para iniciar una nueva cura pintando al mismo tiempo con un frenesí exasperado. Sin embargo, angustiado al ver que sus ataques continúan, el 27 de julio de 1890 se dispara un tiro en el corazón en uno de los campos de trigo de Auvers sur Oise donde tanto ha pintado en numerosas ocasiones. Falla el disparo y trasladado a su casa sufre una agonía de dos días velado en los últimos instantes por su inseparable hermano Théo, que afectado duramente por todos los acontecimientos, sufre un ataque de parálisis y muere seis meses más tarde , en Enero de 1891.
 
 
 

vangogh-trigal-con-cuervos

 

 

Esta es en rasgos generales la azarosa vida de este artista «maldito» y la relación íntima que lo unía con su hermano. Creo sin embargo que el mito de Van Gogh se ha tergiversado dándole un calificativo de «lunático» o «loco» que nos aparta del verdadero hombre, ilustrado, filósofo e intelectual que a mi juicio fue, diría casi un humanista, lector apasionado que nos da a menudo su visión lúcida y crítica de las muchas lecturas que realizó. También tengo mis dudas con respecto al carácter huraño que le atribuyen la mayoría de los biógrafos. Leyendo estas cartas no se percibe apenas este estado hostil o ajeno a la humanidad, sino más bien todo lo contrario: una sensibilidad apasionada con la naturaleza que le rodea, un sentimiento de humanidad hacia los seres de su entorno, tanto campesinos como artistas o intelectuales. En pocas ocasiones tiene palabras de desprecio hacia sus semejantes, sino que más bien se desvive en elogios hacia los grandes hombres e incluso hacía las clases de estratos inferiores. En ningún momento, salvo en excepcionales casos aislados producidos por la enfermedad mental que padecía, creo que muy valientemente, tuvo un comportamiento violento. Crítico, analista y observador preciso de artistas que le precedieron y también de sus contemporáneos, cuando uno lee sus cartas se da cuenta del caudal de inteligencia y cordura que tenía cuando no era presa de sus esporádicos ataques de locura.
 
Me gustaría ofreceros algunos fragmentos que me han parecido muy interesantes de esta correspondencia, que a mi juicio tienen un doble valor: por una parte nos acercan al verdadero genio apasionado y por otra nos dan, a los artistas sobre todo, una magistral lección de pintura en la que nos muestra sus pensamientos y sus teorías sobre el color, el trazo y la influencia que estos tienen sobre la obra artística. Para mi, sin duda, uno de los padres de la pintura moderna junto a Cezànne y su amigo Gauguin.
 
Os recomiendo encarecidamente su lectura. Los que no seáis pintores conoceréis al gran hombre y artista comprometido con sus ideales, para los artistas su lectura será un interesante y enriquecedor aprendizaje. Os paso a continuación unas cuantas citas extraídas de estas cartas que a buen seguro os van a cautivar para leer esta magnífica obra.
 
Vincent Van Gogh. Cartas a Théo

 

ALGUNOS FRAGMENTOS:

 

«Hay leyes de proporciones, de luz y sombra y de perspectiva que se deben conocer para poder dibujar; si no se posee este conocimiento, resulta siempre «una lucha estéril» y no se logra jamás «parir».
 
«Con respecto al dibujo, yo creo que: apretar demasiado vale más que aflojar»
 
«Trabajar sin modelos es la peste para un pintor de figura, sobre todo al principio»
 
«El arte es un combate; en el arte es necesario jugarse la piel» … Preferiría no decir nada antes que expresarme débilmente».
 
» Respecto a la pintura hay dos maneras de razonar: con mucho dibujo y poco color o con mucho color y poco dibujo»
 
«Para llegar a la verdad se necesita trabajar largo tiempo y mucho»
 
«El arte exige un trabajo obstinado, un trabajo a pesar de todo y una observación siempre alerta y continua»
 
«Hay algo en el arte moderno que nos llega de una manera personalmente íntima… Fue pues un error cuando hace algunos años los modernos se empeñaron en imitar a los antiguos»
 
«La pintura recompensa mejor los sacrificios que el dibujo, pero es imprescindible que antes de comenzar se sepa dibujar con una relativa seguridad la proporción exacta y el lugar de los objetos. Si uno se equivoca, todo está perdido…»
 
«El sentimiento es una gran cosa sin la cual no se podría ejecutar nada»
 
«Creo que se piensa más sanamente cuando las ideas surgen del contacto directo de las cosas que cuando se miran las cosas con el fin de encontrar tal o cual idea.»
 
«Yo conservo de la naturaleza un cierto orden de sucesión y una cierta precisión en la ubicación de los tonos; estudio la naturaleza para no hacer cosas insensatas, para mantenerme «razonable», pero me interesa menos que mi color sea razonablemente idéntico, al pie de la letra, desde el momento que aparece bello sobre mi tela, tan bello como la vida»
 
«Para mi los grandes coloristas son aquellos que no hacen el tono local»
 
» La cuestión de los colores complementarios, del contraste simultáneo y de la destrucción recíproca de los complementarios, es la primera y la más importante»
 
«Quisiera que mi conocimiento del desnudo y de la estructura de la figura fuera tal que ya pudiera trabajar de memoria»
 
«Yo busco ahora exagerar lo esencial, dejar en lo vago expresamente lo trivial…»
 
«Desde luego que para el arte, donde se tiene necesidad de tiempo, no estaría mal vivir más de una vida»
 
«Voy a coger la costumbre de trabajar de memoria, las telas de memoria son siempre más desmañadas y tienen un aire más artístico que los estudios del natural»

 







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1 Comments

  1. Anxova

    Es curioso, hace poco he podido ver un emocionante homenaje a Van Gogh en una de las series de televisión más legendarias: Doctor Who. Es el capítulo 10º de la 5ª temporada de la serie actual (11º doctor, para los más frikis), titulado "Vincent and the Doctor" en el original inglés.

    Llama la atención un trato tan humilde y realista de la vida de un artista cuando en el cine últimamente hay tantas películas que presentan a los artistas como caricaturas de sí mismos ¡sin ninguna relación con su propia profesión! Aún me escuece la ridiculez pomposa de "Lautrec" de un tal Planchon o la superficialidad arrogante de "Sobrevivir a Picasso".

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